domingo, 20 de noviembre de 2011




¡Feliz Día de Acción de Gracias! 
Happy Thanskgiving Day!

Quiero agradecer a Dios por todo lo que me ha pasado este año. Por lo bueno y por lo no tan bueno, porque de los problemas siempre se aprenden cosas positivas y siempre se sale fortalecido. 

Gracias por mi esposo, por mi familia y la familia extendida de Puerto Rico; por todos mis buenos amigos, algunos que están lejos pero hemos podido reencontrarnos como si nunca nos hubiésemos separado y por todos los que están cerca y podemos vernos a menudo.

Creo que este es un buen momento para darles las gracias a todos aquellos que son fieles a este blog y me siguen semanalmente. Son casi doscientas personas las que lo visitan semanalmente, de países tan lejanos como: Alemania, Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Holanda, Inglaterra, Litvia, México, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Rusia, Uruguay y Venezuela. ¡Espero que no se me haya olvidado ningún país! Aunque no los conozco, no sé quiénes son y nunca nos hemos visto, sé que están ahí, que no son invisibles y espero no decepcionarlos. ¡GRACIAS POR SU CONTINUO APOYO!

También quiero agradecer a la señora Herminia Bard por su incesante seguimiento para que comenzara a escribir. Nena, sé que tuvieron que pasar muchos años para que te hiciera caso, pero lo lograste, con "perseverancia" todo se consigue... ¡Gracias por insistir tanto, socia! Y ahora puedo decir algo más: "Fue culpa de mi suegra", sabes que te quiero mucho.

De la misma manera agradezco a la señora Marta Bass por su apoyo tan entusiasta después de leer algunos de mis reportes escritos de “entre casa”, referentes a viajes que hicimos mi esposo y yo. ¡Gracias, Martita! Me ayudaste a pensar seriamente en que debía escribir. Un besote enorme.

Un GRACIAS sin igual, para la señora Pura Inés Mirabal, presidente de Mirabal & Associates, Inc., la mejor firma de Relaciones Públicas y Publicidad de Puerto Rico, que desinteresadamente, trabajó ayudándome con sus conocimientos en periodismo a analizar mi blog. Gracias Purita, por tus excelentes consejos, análisis y apoyo para que esta publicación mejorara para el beneficio de todos nosotros. ¡Un gran abrazo! 



También quiero agradecer a algunos amigos especiales a los que conocí gracias a este blog. Luego nos hicimos amigos a través de "facebook" y sé que me leen todos los domingos sin falta. Me da mucha satisfacción saber que están ahí y mucha gracia que me agradezcan a mí, cada vez que público en sus páginas! ¡Muchas Gracias a todos ustedes y seguiremos compartiendo! Saben que estoy a su orden siempre.

Mi más franco reconocimiento a mis queridos hijos, Carolina y Mauri por esperar mis artículos cada domingo, tomarse el trabajo de leerlos y después llamarme para criticarme, antes de que se enfríen la letras. ¡Una ayuda sin igual! ¡Gracias, chicos! Saben que los adoro. 


Y por último, mi gratitud y entero reconocimiento a mi esposo Dany, por “soportar” las muchas horas de silencio a las que es sometido diariamente para poder concentrarme, escribir y editar; gracias por soportar las comidas que tienes que comer a la hora que se pueda sin protestar, gracias por las veces que “cocinaste” (en el idioma "hombruno", comprar comida afuera) y por las veces que tú mismo calentaste algo para los dos.

He contado con tu apoyo incondicional en cada proyecto que se me ha ocurrido hacer durante todos estos increíbles años de casados y también como era de esperarse, con este bebé nuevo, "mi blog". Bloggeando Vivencias requiere de mucho tiempo, dedicación y esfuerzo, aunque no lo parezca y tú has colaborado ayudando en todo este proceso, con mucha paciencia y todo tu amor.

¡Muchas gracias, mi amor! ¡Te amo mucho más que en el día en que nos casamos, hace casi 30 años! ¡Guauuu...! Deberíamos preguntarnos quién de los dos tuvo más paciencia. (Por las dudas, me contestas en privado).


Happy Thanksgiving Day para todos, disfruten el día, coman y beban "moderadamente" y compartan junto a sus familias y amistades.

Estén pendientes a los “shoppers” del miércoles pero no compren de más... Primero pregúntense sí realmente lo necesitan y sí es indispensable llevar una silla de playa para acomodarse en el estacionamiento de su tienda preferida a las 4:00 de la madrugada. Luego, pelear para ver si se puede entrar "el primero" y arrebatar de las góndolas un artículo, que a lo mejor está a buen precio, pero que en verdad no les hace falta. La tentación fue muy grande y no pude dejar de decirlo.

¡Felicidades para todos! ¡A comer pavo, se ha dicho! 
¡Japi Bloguin!


Este domingo 27 de noviembre este blog permanecerá "cerrado por vacaciones". La próxima publicación con el final de "La historia de Raulito... No dejes que te pase a ti", publicará el domingo 4 de diciembre.
¡Los espero por aquí! ¡Felicidades!

domingo, 13 de noviembre de 2011

La historia de Raulito, no dejes que te pase a ti…


“No es que te vas a morir, es cómo vas a vivir”.
Alianza para un Puerto Rico sin Drogas



"Tirado en las cunetas". Si había un fondo, este debía ser. ¿Cómo llegó a ese punto, a un mundo sin regreso, a una soledad abrumadora, a vivir sin hogar, a morir en vida; un ser inexistente para los peatones que lo ignoraban o lo miraban sin verlo. Los carros le pasaban por el lado y en verdad el tampoco parecía notarlos.

Barbudo, sin asear, con ropa que colgaba de su cuerpo endeble y tan sucia, que parecía que en forma permanente vestía de gris y es que en realidad habían perdido su color. El blanco de sus ojos, amarillo, del mismo color que su piel. La piquiña por momentos era terrible, por momentos era tolerable. A veces sus brazos se movían descontroladamente como si fuera una marioneta, sin embargo, no se veía quién era el que manejaba los hilos, ¿Los animales de sus alucinaciones, lo atacaban y el se estaba defendiendo? Hablaba sólo, con nadie en particular, no se sabía si era porque no tenía con quien hablar o su sistema estaba tan alterado que lo hacía escuchar diálogos que no existían más que en su propia cabeza.  A
veces peleaba, quién sabe contra cuál demonio. Los que solían pasar por ahí, se referían a él como “el borrachito”, no parecía agresivo y no molestaba a nadie. Su vida era una molestia solamente para el mismo y el miedo le hacía saber que estaba vivo.

Si no me hubieran contado su historia, no lo hubiera podido creer.  Solía sentarse en una placita de árboles nobles que le brindaban sombra y lo protegían del sol candente del Caribe. Dormía en un banco en esa misma plaza cubierto de cartones para protegerse del sereno. A veces, algún perro vagabundo buscaba su compañía hasta que se cansaba porque no había comida, el hambre lo hacía irse en busca de otros rumbos y también lo abandonaba… y el pobre Raúl se quedaba otra vez sólo sumergido en su mundo de pesadillas, desoladamente despierto.

Le tocó nacer en una familia de clase media, criado con todos los deseos que cualquier otro niño hubiera añorado, era el más pequeño de cinco hermanos. Cuando llegó al mundo sus padres ya no estaban en la edad de criar, tenían sus propios nietos y así fue como lo formaron, como otro nieto más, solo que él vivía con ellos.

Hasta que tuvo que comenzar la escuela, su mamá disfrutó muchísimo con él. Era como haber traído un cachorrito nuevo a la casa. Todo era felicidad, todo lo que Raulito hacía era una gracia, no importaba qué, todo se le festejaba. Cuando fue creciendo tenía rabietas y se podía pasar gritando sin ganas por media hora, tirando puños y patadas. Tratar de consolarlo, ponía el problema peor, pero los González, no parecían darse cuenta. Con un muchachito tan malcriado era imposible ir a un centro comercial o a un restaurante y se preguntaban qué estaban haciendo mal, si con sus otros hijos no recordaban haber tenido ningún problema. 


La ley era muy injusta atacando a los padres
que deseaban poner un poco de orden y permitiendo que otros con “tanta ley” contra el maltrato tiraran un bebé contra la pared porque lloraba un poco. Sin embargo, este no era el caso, realmente era un maltrato inverso, al dar demasiado y no poner ninguna disciplina. Mucho amor, adoración, dejando que Raulito hiciera lo que quisiera cuando quisiera, a los cuatro años todavía se comportaba como un bebé y los manipulaba como un hombre.

Hubo que ensenarle a ir al baño antes que cumpliera los cinco años porque la escuela no lo iba a aceptar con pañales y ese sí que fue un suplicio, tanto para la señora González como para el niño. El padre no se metía en ese tipo de menesteres porque él era hombre y los hombres no cambiaban pañales, no hacían biberones y mucho menos enseñaban a un niño a ir al baño.

Llegó la hora de ir a Kínder y en ese momento la señora González acostumbrada a no tener la obligación de mirar el reloj durante tantos años, sin cumplir horarios, entendió que su mundo había girado a 360 grados. Volvió a sus épocas de madre, a mirar el reloj,  a preparar desayuno que no siempre el muchachito quería comer, a llevar a Raulito a la escuela y a buscarlo, a hablar con las maestras y a recibir informes de calificaciones, a buscar teléfonos de otras madres porque no sabía con certeza si el niño traía apuntadas todas las asignaciones, con el agravante de que las otras madres que llevaban a sus niños a la escuelita pensaban que era ella la abuela de su hijo y no se puede negar que lo parecía. Representaba su papel de abuelita muy bien, porque en realidad lo era y cuando se levantaba a despertar al nene, cansada y sin ganas de levantarse, sin una gota de maquillaje y poniéndose lo que encontrara proyectaba su edad real y tal vez algo más. Todos los comienzos de año muchas mamás jóvenes, bien arregladas que posiblemente iban a su trabajo, le preguntaban si le ayudaba a sus hijos con el cuidado del nene, pero ya se había cansado y no les aclaraba la situación, era más fácil que pensaran que era la abuela…

Cuando comenzaron las asignaciones era la señora González la que se sentaba todas las tardes con Raulito y los malos ratos eran grandes, hasta que decidieron contratar un tutor. Lo curioso era que en la escuela y con el tutor el niño se portaba sumamente bien, era un chico inteligente y muy tranquilo.

Por fin se habían acabado las molestias del “High School” donde había que hacer caso a la “Misis”. La principal tenía el ojo aguzado y una nariz estilo águila, lo único que le faltaba era hacer el nido en un árbol alto, muy alto y de una vez quedarse allí.  “¡Qué mujer amargada! Esa era la razón porque la que era divorciada, si no había quien la aguante, peleando por tantas tonterías!”, refunfuñaba Raulito. “¿Por qué demonios había que llevar la camiseta del uniforme metido adentro del pantalón?” “¿Por qué las zapatillas tenían que ser negras completamente si unas con rayas rojas o blancas se veían muy bien?”
“¿Por qué había que entregar las llaves de los carros en la oficina y recogerlos recién antes de irse de la escuela?” “¿Por qué no se podía entrar con el celular a las clases?” “¿Por qué no se podía escuchar “reguetón”?” “¿Por qué se confiscaban gorras, celulares y iPods? ¡Eso era inconstitucional!” Aunque, Raúl, firmaba el reglamento de la escuela todos los años con todos sus compañeros y las reglas eran muy claras. Sin embargo, para Raulito era una vida muy restringida, él quería ser “un espíritu libre” y no se lo permitían. No veía la hora de entrar a la universidad. “¡Adiós uniforme, bienvenida libertad!”.

Los años pasaron, los González se ponían cada vez más viejos y cuando Raulito entró a la universidad todo empeoró. La señora González ya tenía 68 años y tanto ella como su esposo, con 73 años hacía tiempo que habían pasado la edad del seguro social pero así y todo tenían un buen pasar.

Un buen día, inesperadamente, el señor González no despertó. Su esposa no podía creer lo que había pasado, había quedado viuda con un muchacho de 18 años a quien era imposible controlar sin una figura paterna. Sus demás hijos prometieron ayudarla pero cada uno tenía su propia familia y sus propios problemas también, así que con el pasar de los meses, se les pasó la triste emoción de la muerte de su padre y la señora González quedó completamente sola, ahogada en su infortunio, como les suele suceder a todas las viudas.

Las reglas que trataba de imponerle a Raulito pasaban inadvertidas para el muchacho. La universidad se transformó en un punto de encuentro para hacer sociales y ver qué actividad se programaba para las noches. Comenzó a beber porque sus amigos lo hacían, se cortaba el pelo de manera estrafalaria, su ropa comenzó a cambiar porque necesitaba tener su propio “estilo”. En sus primeras salidas vio que los demás muchachos tomaban cerveza, a veces ocho, a veces diez y como él no estaba acostumbrado, se las bebía a la fuerza aunque le dieran nauseas. La presión de grupo era muy grande y él tenía un deseo muy grande de “pertenecer”. Con el tiempo comenzó a probar otros tragos que lo emborrachaban mucho más rápido y se ponía muy agresivo. Varias veces vomitó por la cantidad de alcohol que había tomado, hasta que se dio cuenta que eso no iba bien con su “imagen” y dijo “nunca más voy a llegar a este punto”,
aunque siguió bebiendo.

Pasaron los años, en su casa su mamá se cansó del estrés que le traía su hijo y ya no le preguntaba cómo iban sus estudios ni se ocupaba de poner ninguna regla, sabía que la situación se le había ido de las manos y que habían pasado por muchas peleas y todavía no había ningún indicio de una graduación. Raúl fue ganando terreno poco a poco y su mamá tenía problemas más importantes que atender. Su salud y su apariencia con 72 años mal llevados, se asemejaban a los de una mujer de ochenta largos. 


El último suceso que aconteció fue cuando comenzó a sentirse mal y cuando los estudios que le mandaron a hacer llegaron con el resultado positivo… a cáncer; no se sabía cuánto tiempo iba a vivir. Aparentemente, el cáncer estaba localizado y no había hecho metástasis; la operaron y con el tratamiento de radiación y quimioterapia sus hijos tenían fe de que la enfermedad entraría en remisión, sin embargo, los médicos no prometían nada y la señora era una persona mayor cuyas defensas no eran las mismas que las de una mujer joven.

Lo que Raúl hacía o dejaba de hacer nadie lo sabía, porque nadie se ocupaba. El se quedó en la casa porque su madre no podía estar sola con su enfermedad y necesitaba el cuidado de alguien que la atendiera, así que una de sus hijas se la llevó “temporalmente a vivir con ella” hasta que se recuperara. Raúl se quedó solo en la casa de sus padres y como estaba paga, con la pensión que había dejado el finado señor González alcanzaba para pagar agua, luz y los gastos de medicinas para la señora González, pero ya no para mantener a Raúl, que además no era un niño aunque sus actitudes se parecían a las de uno.

Raúl tuvo que buscar un trabajito y dejó la universidad. “No era su culpa, su papá se murió, su mamá se enfermó y lo dejaron sólo, tenía que trabajar que podía hacer”. ¡Pobre muchacho! La ambición de su vida era dedicarse a su placer personal. Con una casa para el sólo organizaba fiestas con “sus” amigos que eran tan vagos como él, el alcohol sobraba, las mujeres también y la juventud ocupaba la casa en los cuartos, en la sala y hasta en la cocina, hasta que la borrachera se les pasaba y descubrían que habían dormido en el piso, en el sofá y algunos con suerte en una cama. También la sorpresa era, ver junto a quién se despertarían.
Era un desastre total, Sodoma y Gomorra se quedaban chiquitas al lado del desmadre que vivía Raúl. Tan es asi que muchas veces los vecinos llamaban a la policía porque con ese alboroto y la música tan alta era imposible dormir. “¡La vida era grandiosa!” La casa se limpiaba de vez en cuando, por lo general cuando traían mujeres a la fiesta, pero habitualmente lo que había era un desorden infernal; platos con comida a medio comer, cajas de pizza vacías y a medio llenar, vasos desechables con licor y sin licor, botellas y latas de cerveza en el mismo lugar donde habían caído días antes y después venía el desorden en la cocina: una arrocera con las sobras de arroz de quien sabe cuándo, en remojo en el fregadero que alguna vez se iban a limpiar, ollas y sartenes con restos de aceite rancio y los topes de los muebles de la cocina llenos de migas de pan, latas de habichuelas abiertas, latas de salsa a mitad, cebollas podridas y cascaras también y mimes por doquier. En esos “counters” las hormigas hacían su propio festival y seguramente las cucarachas hacían lo propio por la noche. Irónicamente, lo único limpio era el zafacón con su bolsa plástica porque nunca se usaba. Los cuartos eran un desbarajuste total, la ropa estaba tirada en parvas por todos lados, sobre muebles, en el piso, entre la cama y la pared, etc. Las toallas y las sabanas nunca se lavaban y los baños tenían el mismo olor que una letrina abandonada.

Uno de los grandes panas (amigos) de Raúl, introdujo la mariguana a la casa.


Al comienzo fue para probar una sensación nueva, con el tiempo fue un hábito donde todas las noches se probaba mariguana de otra calidad y con diferentes métodos para no hacerlo tan aburrido. Iban a “capear” (comprar mariguana) a distintos caseríos de la ciudad, por las dudas no hubiera una redada.  Después de un tiempo algunos probaron con cocaína y algunos más con crack. “Cool”. A Raúl le daba miedo probar otras drogas porque sabía que se podía morir de una sobredosis, así que él seguía feliz con su mariguana, porque de fumar “la gloriosa mariguana, como su ídolo Bob Marley, nadie se había muerto”.  Estaba convencido que pronto iba a ser legal, como en California, que se podía conseguir con receta médica. “Si era usada para uso “medicinal” no podía ser tan mala”, pensaba él.

A todo esto la mamá de Raúl iba de mal en peor, su tumor había resultado ser muy agresivo y aunque los primeros estudios no lo habían demostrado, cuando la operaron, el cáncer ya se había regado silenciosamente a otro órgano. Aparentemente en ese momento, su cuerpo estaba ocupado por órganos sanos hasta que poco a poco, todos fueron infectados con células que luego se convirtieron en tumores, que la consumían. Ya los tratamientos no hacían el menor efecto porque lo que los médicos trataban de controlar por un lado, se disparaba por otro. Aunque sus hijos no se lo decían, sabían que la enfermedad estaba acabando con ella y después de tanto sufrimiento, a los 75 años, la señora falleció. 

Comenzaron los trámites de la herencia que no iban a demorar mucho, según los abogados, porque no había mucho para heredar, estaba la casa, unos chavitos (dinero, literalmente centavos) en el banco que se habían ahorrado con sacrificio y que contribuyeron a pagar los gastos médicos de la señora González y un terreno que se compró en su momento con el sueño de hacer una casa, que nunca se concretó.

Continuará...

No te pierdas esta historia, estoy segura que la continuación no es el fin que esperas... Hoy es 13 de noviembre, ya estamos a nada de Thanksgiving... y se nos ha ido otro año... Los espero el domingo que viene por aquí, por Bloggeando Vivencias ¡Japi Bloguin!

lunes, 7 de noviembre de 2011

Una historia aterradora: Las secuelas del alcohol

¡Hola mi gente! Hoy ya es lunes y comenzó otra vez la semana, pensemos de manera positiva para que no nos duela tanto. J ¡Falta un día menos para viernes! Prácticamente ya estamos en Navidades o eso es lo que se ve en las tiendas, las decoraciones ya están en las góndolas de los negocios y los centros comerciales están activamente armando sus escenas navideñas. En unos 15 días más, estaremos reunidos con nuestras familias rodeando al rey de la fiesta: el pavo de Acción de Gracias. 

Una breve historia en las Américas

La fermentación y destilación de ciertas plantas para la obtención de bebidas que produzcan ebriedad y euforia han sido una constante en casi todas las culturas de la Tierra y el alcohol es la droga legal más usada en el occidente. Como es legal no creemos que sea una droga capaz de hacernos mucho daño.

Ahora vayamos a otra verdad, la historia de la cultura humana es inseparable de la historia del alcohol. En todo el continente americano hay evidencia de que sus pobladores usaban esta sustancia. Existen registros de la palabra “Chuchaqui”, se cree que de origen quechua, desde hace unos 30.ooo años. Chuchaqui significa lo que conocemos como “resaca”, o sea los síntomas que se tienen el día después de haber consumido una gran cantidad de alcohol y haberse quedado dormido y haber despertado el día después. Algunos sinónimos en diferentes países latinoamericanos son: melopea, merluza, pedo, moña, llorona, juma, curda, mona, por nombrar algunos y si la quieren “fina”: una intoxicación etílica. ¡Basta de vulgaridad, por favor!

En la Grecia Antigua, una de las polémicas más animadas era entre los bebedores de agua y los bebedores de vino, el debate era especialmente “artístico”. Los abstemios reprochaban a los otros que ni siquiera supieran qué escribían. Los bebedores indicaban que la lírica era incompatible con la sobriedad. Homero1 declaraba su horror ante los fríos y amanerados bebedores de agua. Sócrates2 era célebre por su capacidad para el trago. Platón3, su discípulo, decía en las leyes, que el alcohol “nos preserva a la vez del temor y de la temeridad” y recomienda la prohibición de la bebida para los menores de edad y no beber en exceso hasta los cuarenta. 

Imaginen si en esa época hubiesen habido autos con conductores ebrios transitando por las calles, “nos preserva del temor y de la temeridad”

No tienen que imaginarlo, en nuestra época las calles son transitadas por guaguas, autos, motoras, bicicletas y peatones que mueren arrollados por un conductor borracho. Ese conductor puede ser joven, o puede ser mayor, puede ser profesional u obrero, pero lo peor es cuando un juez, comete el crimen tres veces, arrolla personas y por un tecnicismo (un acusado no puede ser juzgado si no es llevado a corte en 60 días, porque el delito prescribe) sale en libertad y sigue siendo juez. 

Un “honorable” juez sumamente objetivo seguramente, que no renuncia con honorabilidad y tampoco usa toda esa justicia objetiva para juzgarse así mismo. Y después tenemos a todos los jueces corruptos que permitieron que siga siendo juez apelando al “amiguismo”. Sin embargo, ante esas injusticias nadie protesta, nadie hace paro y nadie paraliza obras subiéndose a las grúas.


Una historia aterradora: Las secuelas del alcohol 

El artículo de hoy es bastante extenso porque tiene que ver con el consumo del alcohol. Decidí comenzar a publicarlo para esta fecha porque estamos a casi nada de la época navideña y es esencial hacer conciencia no sólo para que nuestros conciudadanos no guíen ningún tipo de vehículo embriagados, (lanchas, jetski o motoras de agua, autos, etc.) y no sigan provocando accidentes donde habitualmente muere gente inocente, sino para que además de eso, sepan el daño que esta sustancia produce en nuestro organismo si nos propasamos al beberla. 




Los resultados contraproducentes que se obtienen por el consumo de alcohol durante un tiempo prolongado son muchísimos, comenzando por la adicción y llegando un punto sin retorno, la muerte. Sin embargo, existe la recuperación de esta droga legal con mucho esfuerzo y sacrificio para quién quiera lograrlo. Voy a intentar que entiendan las complicaciones que puede traer el consumo desmedido del alcohol que no sólo le hace un daño terrible al organismo de quien lo bebe, sino a su vida social, a su vida familiar y hasta su empleo.

Problemas y deterioro Físico

Todas las personas creen que están en control de su consumo de alcohol pero realmente no es así. Los individuos que beben creen que van a poder reconocer el instante en que llegaran a tener un problema con la bebida, que van a poder echar para atrás y dejar de beber por cuenta propia antes de que se convierta en una adicción. Esa es la ilusión de alguien que va de camino a tener un problema serio y de esta manera se engaña a sí mismo y a los que lo rodean para no tener que tomar acción. Es la persona que deja de beber por una semana, toma vitaminas, hace ejercicio, no consume más cerveza y lleva una dieta rica en proteínas. Le dice a su esposa “¿Ves que lo puedo manejar como yo quiera?, te lo dije”. “Domino la bebida, la bebida nunca me va a dominar a mí, así que no saques el tema otra vez”. El individuo comete el error de identificar su problema como si fuera a corto plazo, sin embargo, su visión es muy pobre porque su perspectiva debería ser advertir su situación con la bebida a largo plazo. No lo resolverá tan fácil como él cree, una vez que comience la adicción de verdad. 




Cuanto más tiempo y más cantidad de alcohol se haya bebido, mayores serán las consecuencias en el organismo. Los problemas más escuchados en relación con el alcohol son la Cirrosis Hepática y el “Cerebro Húmedo” que suelen producirse después de 15 ó 20 años de beber mucho. El desgaste hepático irreparable conocido como cirrosis no ocurre sin antes tener algunos síntomas. El organismo ha sido atacado mucho antes de que la enfermedad haya comenzado a hacerse notable. Los problemas físicos se producen de forma progresiva: 

El alcohol tiene un efecto irritante sobre todas las mucosas (lo que protege las paredes de los órganos) del organismo.

Con el uso permanente del alcohol, una persona puede:

  • Llegar a estar desnutrida
  • Ciertas vitaminas o proteínas pueden faltar en la dieta, 
  • Puede que las vitaminas o proteínas no sean absorbidas en el intestino
Existen tres etapas:

  • La primera etapa no presenta síntomas 

  • La segunda etapa es intermedia y puede comenzar a haber síntomas 

  • La tercera etapa presenta síntomas graves que van a limitar su vida gravemente 

La ruta del alcohol sin GPS, ¿La de los chinchorros?

El alcohol pasa de la boca al esófago, a la garganta y al estómago, produciendo un efecto como el de una lija sobre las capas protectoras (mucosas).

Síntomas: acidez, indigestión, vómitos y náuseas constantes.

Si los daños sobre los tejidos continúan se produce la úlcera péptica que va a traer dolores o perforaciones y que se van a exteriorizar con dolores de estómago y sangre en las heces o vómitos. A un plazo más largo puede ocurrir cáncer de boca, garganta y estómago


Sigue la ruta del alcohol por tu cuerpo

El alcohol pasa del estómago al intestino delgado, prácticamente sin digerirse porque esta sustancia casi no requiere digestión.



En el intestino, el alcohol disminuye la capacidad de éste para absorber vitaminas importantes.

El Páncreas, produce enzimas que transforman las grasas, proteínas y carbohidratos, siendo una parte importante del sistema digestivo. El alcohol trastorna su funcionamiento, pudiendo provocar Pancreatitis, Diabetes, Peritonitis, entre otras enfermedades. La pancreatitis es muy peligrosa, ya que el 30% de las personas que la padecen mueren.

Desde el intestino delgado, el alcohol circula por todos los órganos del cuerpo, y a través de la sangre transita por todos los tejidos del organismo.


Sistema Nervioso y Cerebro
Los deterioros que el alcohol produce sobre los tejidos nerviosos se deben al trabajo conjunto del alcohol como una sustancia tóxica y a la falta de la vitamina B1. Las complicaciones más comunes en el sistema nervioso son:
Neuropatía periférica
Las fibras nerviosas de las piernas y brazos están dañadas.

Síntomas: Sensación de debilidad muscular, dolor o calambres después de beber. Esta dolencia es reversible dejando de beber, tomando vitaminas y siguiendo una dieta adecuada. 



La Enfermedad de Wernicke 
Es reversible y afecta a las células del cerebro relacionadas con el pensamiento, sentimientos y la memoria. 

Síntomas: excitabilidad, desorientación, pérdida de memoria y problemas visuales. Su tratamiento es el mismo que el de la Neuropatía periférica.

Síndrome de Korsakoff  
Procede como una progresión de la enfermedad de Wernicke y es irreversible. La persona parece estar mentalmente alerta.

Síntomas: se nota que existen problemas intelectuales. La persona no puede aprender cosas nuevas ni memorizar nada que se le diga. No puede cambiar el tema de conversación o sus pensamientos. Sustituye los hechos olvidados por otros que no son tal (confabulación). 




Degeneración Cerebelar: 
El cerebelo es un órgano que esta situado debajo del cerebro y que coordina los movimientos y el controla equilibrio. El órgano se afecta con el alcohol. 

Síntomas: la persona puede sentir dificultades para caminar y pierde el equilibrio. La recuperación no siempre es completa. 


Cardiomiopatía Alcohólica  

Los vasos sanguíneos que rodean al corazón son estropeados por el alcohol. El corazón aumenta de tamaño y su tono muscular es laxo y tiene que hacer más esfuerzo para poder funcionar.

Síntomas: El pulso y la presión sanguínea aumentan. A veces, la bomba cardíaca se deteriora y “explota”, produciendo un fallo congestivo cardíaco: graves dificultades respiratorias, arritmias cardíacas, y edemas (bultos en los pies y piernas, etc. por retención de líquidos) que pueden poner en peligro la vida.

Sigue, en ruta hacia el Hígado

Una vez que el alcohol circula por los fluidos del cuerpo, pasa por el hígado donde es transformado. A veces este órgano se ve influido por el efecto tóxico del alcohol.

Condiciones del hígado debido al alcohol:

Hígado graso
Aumento de la grasa en el hígado.

Síntomas: se nota la presencia del hígado bajo el tórax, los análisis del hígado pueden ser anormales sin embargo no hay dolor. Dejando de beber se puede revertir.

Hepatitis
La Hepatitis se genera si no se deja de beber, porque las células del hígado pueden inflamarse. 

Síntomas: disminución del apetito, náuseas y vómitos, dolor abdominal, tono amarillento de la piel y de la parte blanca de los ojos.

Cirrosis
Si se continúa bebiendo aumentarán el número de células muertas y se producen cicatrices en el hígado que formaran la Cirrosis y la disminución de la capacidad de funcionamientos del hígado es irreversible. La cirrosis puede llevar a muchas complicaciones que son causa de muerte.


Sistema Respiratorio 


Los alcoholes de alta graduación suelen producir una baja resistencia a las infecciones debido a la tensión a la que someten al cuerpo, así como a deficiencias nutricionales, por eso los enfermos alcohólicos son más susceptibles a las Neumonías y Tuberculosis. También podemos encontrar Enfisemas, una enfermedad que provoca dificultades respiratorias, así como Cáncer de pulmón

Continuará...

Los espero la semana que viene. Cójanlo suave, pero trabajen  mucho... es la única manera de salir hacia adelante. ¡Japi Bloguin!



1Homero, “Después de lo sucedido hasta el necio es sabio”, filósofo y poeta su obra más conocida fue “La Ilíada y La Odisea”, nació en el año 850 a.C.

2Sócrates, “Sólo sé que no sé nada”, filósofo, nació en el año 470 a.C.

3Platón “El cuerpo es la cárcel del alma inmortal”, filósofo, nació en el año 427 a.C.