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domingo, 11 de diciembre de 2011

Las secuelas del alcohol - Parte II


Una historia aterradora para el acohólico


El alcohol y cómo interactúa con el ser humano 

Cerca de dos mil millones de personas de todo el mundo consumen bebidas alcohólicas. Los accidentes, la dependencia del alcohol y las enfermedades crónicas ocasionadas por beber suponen el empeoramiento de la calidad de vida e incluso una muerte prematura. 



2000,000,000 (por ahora consumen)

Alrededor de 76 millones de personas padecen en la actualidad trastornos relacionados con su consumo, como el consumo excesivo y la dependencia al alcohol. 

76.000.000 ¿Son... adictos?

¿Qué podemos hacer?

Como cualquier enfermo el paciente alcohólico debe reconocer que tiene un problema y que necesita ayuda su adicción a la bebida o sea tiene que reconocer que es alcohólico. Lamentablemente hasta que el paciente no reconozca que tiene un problema es muy poco lo que los familiares pueden hacer, sin embargo, cuando antes se comience un tratamiento de desintoxicación mejores son las probabilidades que el paciente se recupere con éxito.

Hay un estigma muy grande en la sociedad sobre la persona alcohólica. Lo hay sobre tantas otras enfermedades y por sobre tantas otras cosas... Que sí por el color de tu piel, por la religión que profesas, por el país en donde naciste... Si venimos a ver son muy pocas los elementos que el ser humano no estigmatiza. 



Para el paciente alcohólico es muy dificil hablar sobre su consumo de alcohol, ya sea con su cónyuge, con un médico o con un familiar  y ésto se puede deber a que el alcoholismo, aunque la misma sociedad lo fomenta, suele ser considerado como algo vergonzoso y por eso se le hace tan cuesta arriba pedir ayuda.

Una vez que el paciente reconoce que está enfermo y que lo quiere superar, hay que ayudarlo a tomar los pasos necesarios para su recuperación. Tiene que entender que va a recibir una gran recompensa no sólo para él, sino para su familia y que tiene que recorrer el camino con mucha paciencia porque no va a ser fácil. Sin embargo, la posibilidad de un nuevo comienzo en la vida con salud. La satisfacción de haber sobrevivido a la adicción.

Tener otra oportunidad para comenzar de nuevo, es algo que todo paciente adicto se merece. Sólo tiene que poner de su parte para conseguirlo.

El paciente alcohólico que decidió desintoxicarse no sólo va a tener que dejar de beber. Una parte muy importante en su recuperación es que el enfermo tiene que reprogramarse en cuanto a sus relaciones personales, familiares, sociales, laborales, o cualquier situación que en el pasado le disparaba la necesidad de beber, ya sea para darle “fortaleza”, “confianza”, “estar tranquilo”,
“no sentir miedo”, etc. El paciente tiene que reaprender a desenvolverse en su entorno y en la sociedad para no volver a recaer. 

Extremadamente Importante 
NO intentes desintoxicarse por cuenta propia. Es un requisito buscar ayuda con profesionales de la salud y asociaciones dedicadas a estos fines, como alcohólicos anónimos. Como parte de la modificación de la conducta, el paciente debe adquirir ciertas destrezas para poderle hacer frente a los desencadenantes que lo impulsaban a beber descontroladamente.

De lo que no podemos tener ninguna duda es que, a una persona ebria, se le trastoca el juicio, la capacidad de observación, tiene una euforia progresiva, aparece la incoordinación. Con el tiempo llegan las náuseas y los vómitos, la perturbación progresiva de la conciencia, pudiéndose presentar el coma cuando menos se espera. "¿La historia de Raúl, recuerdan?"

Si 
estás pasando por esta situación tienes que proceder a valorar y comparar las ventajas y desventajas que se obtienen con la abstinencia, así como las ventajas y desventajas que se alcanzan con el constante uso y abuso de alcohol. 

Si eres sincero contigo mismo, comprobarás que la balanza se inclinará hacia el lado de la abstinencia, por lo que deberás empezar a trabajar cuanto antes para poder conseguir esa estabilidad personal, 

familiar, social y laboral que tanto has  y, por qué no, que aún deseas. 
El deseo de cambio es un deseo de libertad personal.
  
Síndrome de Abstinencia 
Pasado el periodo de desintoxicación se debe ser consciente de que algunas partes del síndrome de abstinencia pueden durar algunas semanas o meses. 


Síntomas a largo plazo: 
  • Dificultades para dormir y nerviosismo 
  • Temores inespecíficos 
  • Cobardía y miedo al recordar otras épocas en las que padeció los síntomas del Síndrome de Abstinencia. (Momento en el que muchas personas comienzan a beber nuevamente). 
  • Los problemas de memoria y la capacidad para pensar con claridad, vuelven a la normalidad aproximadamente después de un año de haber dejado la bebida. 

Síntomas Físicos: 

  • Problemas con el sueño 
  • Ansiedad 
  • Menor capacidad sexual 
  • Lagunas de memoria 
  • Problemas con la sociedad y en el trabajo El individuo dependiente del alcohol tiene accidentes laborales más repetidos, baja productividad y las faltas al trabajo son frecuentes. 

Los individuos con problemas de alcohol poseen ciertas características:

  • Mayor irritabilidad que la población general 
  • Ansiedad por beber y culpabilidad por haber bebido 
  • Alteración del estado de ánimo, cambios bruscos de humor 
  • Aprobación del grupo, sobre todo en los jóvenes 
  • Repetición en sus preguntas, o frases y falsedad 
  • Dificultades emocionales, depresión y ansiedad 
  • Problemas neurológicos y trastornos de carácter 
  • Inseguridad, desgana y despreocupación 
  • Egocéntrico e hipersensible, inmadurez afectiva y emocional 
  • Escasa tolerancia a la frustración 
  • Miedo al fracaso 
  • Baja autoestima 
  • Retraimiento 
  • Conductas pasivas y dependencia en situaciones críticas 
  • Ideas descabelladas 
Posiblemente no existan todas estas características en todos los individuos 


Desde mi escritorio: Sacándole punta al lápiz

Todos hemos escuchado las campañas del gobierno, las de las mismas distribuidoras de alcohol y las de las diferentes marcas de cervezas y licores, (¡Qué hipócritas, ¿verdad?, ¿Cómo se puede vender algo que se sabe que es tóxico a largo plazo y pedirle al consumidor (su cliente) que tenga cuidado porque le puede hacer daño a su salud, si consume más de la cuenta?) “Si conduces, no bebas”, “Si bebes, pasa la llave”, “Una mujer embarazada nunca bebe sola”, ¡Ajá! …Y antes de esas advertencias tan nobles los anuncios con sus lemas: Heineken, “Baja suave”; Coors Light, “El cuerpo de la pide”; Medalla Light, “El sabor que nos mueve”. Corona Extra, “Verla es quererla”… No voy a seguir con los rones, las vodkas, los whiskys, oportos, etc. y el resto porque no quiero darles publicidad gratis, que no se merecen y además eso, no terminaría más porque la lista es muy larga.

Tu cuerpo necesita nuestra ponzoña, porque te intoxicamos legalmente, te creamos la adicción y después “El cuerpo te la pide”. ¡Cómpralo, pero no bebas más de la cuenta!

La nuestra (Heineken) no te va a traer acidez, porque “Baja suave”. Si tomas más de la cuenta te vas a dar contra un poste... ¡Ahhh, pero no vas a tener acidez…! Garantizado... “Baja suave”. 


Medalla Light, "El sabor que nos mueve"… a emborracharte, tómala para que te sientas “cool”, sólo a dos por peso y demás es la nuestra, (Puerto Rico lo hace mejor). Si te vas a emborrachar ¿Porqué no nos dejas los chavos a nosotros? (Respalda lo de aquí) ¿Verdad qué te da lo mismo? Para nosotros hace tremenda diferencia. Ahora (extraído exactamente de como estaba escrito en una propaganda) , "Si bebes, no guies", "Si no puedes conducir tu vehículo llama a un taxi". "En Medalla Light nos preocupamos por tí." ¡Bendito, si esta gente de la Cervecera de Puerto Rico son tan "nice"...! Es así como hacen los millones y en vez de ser come-mierdas se preocupan tanto por nosotros! ¡Respaldemos la industria local!

“Verla es quererla”, (Corona Extra). “Soy extranjera y por eso cuesto un poquito más cara, pero te doy un caché… por favor, no te olvides del limón que eso nos hace distintos...

Y después están los rones, el del murciélago (¿Será que te chupa la sangre como Drácula?) y el otro que es de aquí, como el coquí, etc.

Las agencias creativas, que ganan millones con estas campañas, para que a su vez las manufactureras de licores que los contratan se hagan billonarias, apelan a la juventud porque cuando eres mayor ya no les hace falta invertir en publicidad para ti. La persona mayor ya bebe y a lo mejor cayó tan bajo en las redes del producto, que ya es alcohólico. En ese momento ellos ya no tienen nada que ver con tu vida, porque es tu problema, fue tu decisión, nadie te puso una pistola en la sien para que bebieras. ¿Verdad? 

Si uno se pone a analizar la publicidad en televisión, se ven muchachos y muchachas todas bronceadas
con unos cuerpos esculturales




(así como el mío, ¿Viste?) y unos chicos muy bien formados (¡Guau, así como el mío!), acarreando neveritas a la playa con el producto envuelto en hielo. Arenas blancas, aguas turquesas transparentes, lanchas, música, baile, tenis y vóleibol de playa y en ese momento la vida real no existe; todo parece tan sublime y divertido... No existe ni el trabajo, ni los estudios, ni los exámenes, ni los compromisos, ni las peleas con “el viejo” porque le chocaste el carro, etc. 

Como siempre la realidad supera a la ficción, porque ésta última se queda corta siempre: Tomaron más de la cuenta y se olvidaron de todas las precauciones: de “pasar la llave”, de “conducir bajo los efectos de bebidas embriagantes” y hasta de que “el feto se afecta por el alcohol” y el bebé puede ingresar a la vida con defectos que lo marcaran para siempre, no sólo a él que es inocente de toda culpa, si no a sus padres que no van a tener la vida tan gloriosa que muestran los anuncios de televisión. Se olvidaron también, de que hay que protejerse cuando se está teniendo relaciones sexuales de una sola noche con quién sabe quién, que a su vez se acostó con otro u otra "quién sabe quién" y cuando vinieron a ver la parejita de una sola noche, se acostó con medio mundo de los 
"quiénes, que nadie sabe quiénes son". ¿No es estupendo?


Estas campañas de publicidad no sólo se basan en este tipo de comercial sino que recomiendan a sus clientes, auspiciar campeonatos de “surfers” y cualquier tipo de espectáculo o evento que atraiga juventud, como festivales playeros, regatas, competencias deportivas y conciertos. Anuncian caravanas para que la gente los siga a los diferentes pueblos de la Isla, ayudados por vehículos de último modelo que pueden ser Jeeps, vehículos todo terreno 4x4, Hummers y camionetas, todos ellos pintados completamente en colores vivos, con sus logos en formas muy seductoras y por supuesto no podía faltar “su lema”. Dentro de los vehículos, van como parte del espectáculo, modelos sensualmente vestidas con los colores de la bebida en cuestión y en ese caso no discriminan entre viejos y muchachos. Lo importante es atraer la mayor cantidad posible de gente y para eso regalan desde su propio producto hasta artículos promocionales como camisetas, gorras, llaveritos, calcomanías, "coasters", (posavasos), etc.

Algo bueno tenía que haber 
En comparación con aquellos que no beben alcohol en absoluto, un consumo de bajo a moderado de vino puede suponer ciertos beneficios para la salud, sobre todo cuando se bebe durante las comidas. El beber moderadamente puede reducir el riesgo de padecer accidentes cerebrovasculares,(derrames cerebrales) enfermedades coronarias (corazón y sistema circulatorio), así como determinados tipos de diabetes. Sin embargo, un consumo mayor de alcohol puede aumentar el riesgo de contraer dichas afecciones.

El vino aporta a través de sus propiedades, diversos beneficios a la salud del ser humano, algunas de ellas son:

  • Está asociado con la longevidad, pues contiene vitaminas como la A, C y varias del complejo B como: biotina, colina, incositol, ciancobalamina, ácido fólico, ácido nicotínico, pridoxina y tiamina entre otros. 
  • Particularmente el vino blanco es diurético. 
  • Los vinos blancos ácidos y también los cavas son ricos en tartratos y en sulfatos de potasio que actúan sobre los riñones, asegurando así una mejor eliminación de toxinas. 
  • Contiene una fuerte concentración de sales minerales que son perfectamente asimilables. Entre ellas, se deben citar el calcio, potasio, magnesio, silicio y también zinc, flúor, cobre, manganeso, cromo y el anión mineral sulfúrico. 
  • El vino es antialérgico, se opone a todo exceso de formación de histaminas, que es el elemento responsable de los fenómenos alérgicos. Por otra parte, la riqueza de manganeso y de vitamina B hace del vino un antialérgico. 
  • Reduce el riesgo de contraer cáncer, pues contiene sustancias que activan la respiración celular. El consumo moderado protege contra los efectos patológicos de los radicales libres que provocan varios tipos de cáncer. 
  • El vino es digestivo, porque es muy rico en vitamina B2, la cual permite eliminar las toxinas y la regeneración del hígado. 
  • El consumo de vino tinto, fuente de taninos, actúa sobre las fibras lisas de la musculatura intestinal y aumenta así las propiedades peristálticas, siendo un medio suplementario para evitar el riesgo de constipación. 
  • Aliado en el sistema cardiovascular. Diversos estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud indicaron que el consumo moderado y habitual de vino estimula los índices de la enzima Ald. DH en el hígado. 
  • Acelera la depuración del colesterol, pues facilitan y refuerzan la acción de la vitamina C, necesaria para depurar el colesterol. 
  • Estabiliza las fibras de colágeno que sirven de sostén a diversas arterias. 
  • Reduce el riego de derrames cerebrales. 
  • Bloquea la progresión de las cataratas y la degeneración macular. 

¿Donde puedes informarte y buscar ayuda?

www.prna.org/
http://www.assmca.gobierno.pr/
www.aa-pr.org/
http://www.uprc.edu/Consejeria/Cat%C3%A1logo%20de%20Agencias%20y%20Programas%20de%20Servicios.pdf
http://www.inspirapr.com/rehabilitacion.htm
http://www.usrecovery.info/AA/Puerto-Rico.htm
http://www.dryoutnow.com/alcohol-info/Alcoholics.html
http://aa.org/lang/sp/subpage.cfm
http://www.anonymousone.com/faq138.htm
http://seminarioabierto.com/consejeria35.htm
http://www.superpagespr.com/puerto-rico/hs/lang-es/terms-alcoholismo+informacion+y+tratamiento/-/alcoholismo+informacion+y+tratamiento.html
http://kikelandia.tripod.com/Recuperacion.html 



Me despido con un mensaje positivo



A veces cometemos errores y luego debemos pagar las consecuencias. Siempre, en algún momento de la vida, las pagamos. Aunque nuestro error haya sido terrible para con nosotros mismos y también para nuestras familias, siempre se puede echar hacia atrás y aunque nos cueste mucho, mucho fue el tiempo que malogramos nuestro cuerpo. El alcohol es traicionero y te conviertes en adicto sin darte cuenta. A pesar que el daño comenzó hace tiempo, tuvieron que pasar veinte años para que supieras que eres adicto. La recuperación puede que no sea fácil y conlleve el riesgo de recaer para tener que volver a comenzar, pero VALE LA PENA. 


Si tienes problemas con el alcohol no te sientas avergonzado, asúmelo y busca una mejor vida. ¿Alguna vez te has puesto a pensar con atención, en la forma en que estás viviendo? ¿No te gustaría volver a ser feliz y a no depender de algo que te envenena?Cometiste un error que vale la pena enmendar, para tí, para que puedas ser libre otra vez de esa cadena llamada alcohol que te amarra a una vida de esclavitud. ¡NO TE DEJES VENCER! Busca ayuda, estoy segura que hay gente a tu alrededor que está dispuesta a cooperar. ¡RECUPERA TU LIBERTAD Y NUNCA TE RINDAS! ¡JAPI BLOGUIN! Nos encontramos aquí, la semana que viene. 


Referencias: 
http://www.saludalia.com
http://www.greenfacts.org/es/alcohol/index.htm
http://www.esmas.com/salud/saludfamiliar/adicciones/372864.html
http://docente.ucol.mx/al018661/public_html/LA%20HISTORIA%20DEL%20ALCOHOL.htm
http://www.clubplaneta.com.mx/bar/principales_propiedades_del_vino.htm
http://www.familymanagement.com/facts/spanish/apuntes17.html

domingo, 4 de diciembre de 2011

La historia de Raulito, no dejes que te pase a ti…


Continuación...

Los hermanos se reunieron en la casa de sus padres y se pusieron de acuerdo para vender las propiedades y repartir el dinero. Como eran cinco no iba a haber mucho para heredar, pero era algo y sus padres habían sido lo suficientemente considerados para no dejarles deudas, así que un poco de dinero no venía mal para opacar los trajines que todos tenían con la vida. Unos pagarían sus deudas, otros darían el pronto para una casa y otro más le ayudaría a uno de sus hijos a seguir estudios postgraduados en el extranjero. 

El único que se opuso a la venta de la casa fue Raúl, pero como era tan ignorante y no estaba al tanto de sus derechos, la mayoría lo sobrepasó. Su argumento era que se iba a quedar sin casa, pero sus hermanos lo convencieron de que ese no era un problema porque podía vivir con uno de ellos “hasta que se casara o
decidiera independizarse. Aunque sabía que con eso, se le había acabado “el mamey”, las fiestas y las drogas no las podría llevar a casa de su hermano, no le venían mal unos dólares extras para sus vicios, ya que no pensaba en otra cosa.

Vivió con su hermano por algún tiempo hasta que lo encontraron fumando mariguana en su cuarto y hasta ahí llego “la hermandad”. Le dijeron que se tenía que ir porque iba a contaminar a sus sobrinos y lamentablemente los hijos de su hermano, estaban primero. “Una sola manzana podrida pudre el resto del saco”. “Tienes una semana para hacer tus arreglos y mudarte”. ¡Adiós!

De su herencia hacía tiempo que no quedaba nada. Lo primero que hizo fue comprarse ropa nueva y pagar altos precios por “los logos” de la ropa de marca,
tenía que mostrar con su apariencia que no era ningún tirado. Zapatos de buena calidad y perfumes de más de cien dólares eran ideales para demostrarles a los que los rodeaban quien era él. También pagaba rondas de tragos para todos los muchachos en los bares, pasando por los “puteros” o casas de “strippers” y bailes eróticos y donde por unos dólares más se podían pedir otros servicios especiales... Se sentía con mucho poder… 

“Después de todo, si tenía el dinero, ¿No era bueno compartirlo con sus amigos y darse algunos gustitos?” Su madre estaría orgulloso del él”, pensaba. (¡Sí, revolcándose en la tumba!) “Siempre le había dicho que era bueno compartir con él que no tenía”. El dinero se acabó más rápido de lo que hubiera pensado. Todos los “panas” que estaban con él disfrutando, se esfumaron como por arte de magia y en general parecía que nunca lo hubiesen conocido. Seguramente se pegaron como lapas a algún otro tonto como Raúl.

Ante la emergencia, Raúl tuvo que mudarse con un amigo que le hizo el favor de compartir con él su cuarto en su apartamento, hasta que él pudiera reunir un dinerito para pagar el suyo propio. Era una dificultad buscar un trabajo porque casi en todos lados necesitaba una prueba antidroga que obviamente sabía que no iba a pasar, pero tampoco quería cortar con el vicio.

El alcohol, la mariguana y el sexo eran su razón de existir o su perdición. Finalmente, consiguió un trabajo en un frigorífico donde tenía que descargar el camión donde venían los vegetales, separar los buenos de los podridos, embolsarlos y acomodarlos en cajas en otro camión que los iba a repartir a otros establecimientos. A veces tenía que borrarle con acetona las fechas de expiración a las bolsas de lechugas que ya venían preparadas, cortadas y listas para comer, porque la fecha límite iba a vencer antes de que estuviera en las góndolas del supermercado. Otras veces le tocaba embasar papas que venían a granel en bolsas o separar los tomates buenos de los malos, lavarlos y secarlos, para embazarlos, también. La mariguana lo ponía muy agresivo, sobre todo cuando no podía consumirlo, pero “el estaba en control”,
como iba a ser adictiva una sustancia medicinal.

Por fin tuvo el dinero necesario para pagarse su propio cuarto, pero llegaba muerto de cansado. No sabía si al él le parecía, pero sus neuronas no registraban tan bien como antes, entre las drogas y el alcohol su cerebro se esforzaba al máximo pero la calidad de sus pensamientos no eran los que habían sido.
Estaba loco por un poco de libertad. Con casi 40 años estaba harto de estar descargando el camión. Para colmo además del trabajo que le tocaba, si faltaba el empleado que le ayudaba al camionero a descargar en el destino final, le tocaba ir a él. Algunos días no eran buenos porque se ponía “pico a pico” con el dueño y no se sabía quién era el que gritaba más. Varias veces lo suspendieron de trabajo y de sueldo. Si además de la mariguana, le faltaban sus dosis de alcohol no podía funcionar y su irritación era palpable. Peleaba con cualquiera que se le pusiera al lado. Cuando se iba con el camionero, paseaba por toda la Isla y por eso era que no podía mantenerse en pie. Ya no podía acostarse muy tarde porque tenía que dormir. Su trabajo comenzaba a las cinco de la mañana todos los días, trabajaba cuatro horas el sábado y el domingo lo tenía libre. Si no fumaba su medicina le era imposible dormir, aunque lo intentaba. A veces se excusaba y llamaba porque estaba “enfermo” y las faltas comenzaron a notarse cada vez más y con más frecuencia.

Un día se durmió y no fue a trabajar, tampoco se excusó. Al otro día cuando llegó le dieron una reprimenda (tercer “warning”) “la próxima te quedaste fuera”, le dijo el dueño, y eso lo sacó totalmente de quicio. Había estado bebiendo todo el día anterior y la resaca era insoportable. Se puso bien agresivo: “A mí no me vas a estar dando más “warnings”, ¿Con quién te crees que estás hablando abuelo? Llevo en este empleo muchos años y me pagas a peseta (moneda de 25 centavos). Ya estoy harto, te metes el “warning” ese que tanto te gusta, por el c…, me voy”. El dueño que ya estaba muy cansado de sus malacrianzas y realmente esta era su oportunidad de oro, le dijo, “Si esta es tu decisión, me parece muy acertada. Pasa por contabilidad para que te hagan tu cheque con cuánto sea que se te debe. No vuelvas”.

En ese momento se dio cuenta que había quedado en la calle. ¿Y ahora qué? Su cabeza comenzó a dar vueltas. Definitivamente buscar otro trabajo urgente, concluyó, tenía gastos. ¿Quién iba a pagar el hospedaje? ¿El celular? ¿De qué iba a vivir? ¿Cómo iba a vivir sin beber y sin su medicina de cabecera?...

Todos los días era difícil levantarse. Consiguió a sus antiguas amistades, para ver si le ayudaban a buscar trabajo, algunos de ellos habían madurado y pudieron salir hacia adelante, otros seguían igual que Raúl. Esos fueron los que terminaron de tumbarlo. A los quince días el dueño del hospedaje le pidió el pago de la renta que obviamente no pudo hacer porque no tenía con qué. Lo que le habían pagado de vacaciones y salario se lo había gastado todo en alcohol que era más barato que la mariguana. De verdad que la extrañaba pero tenía que hacer rendir su dinero.

Mientras pasaba el tiempo, iba a casa de sus hermanos y les hacía el cuento de cuán infamemente lo habían despedido, “las cosas estaban tan malas en la calle y no conseguía trabajo…”, les decía. Con eso ya tenía unas cuantas comidas seguras y además les pedía dinero para pagar el hospedaje que consumía en licor. De repente, su familia comenzó a notar que faltaban artículos pequeños de las casas. Sus sobrinos no encontraban algunos CDs, otros no encontraban sus iPods, de la cartera de su hermana comenzó a faltar dinero y otra de las hermanas no encontraba su sortija de bodas y estaba segura de haberlo dejado cerca del fregadero. Al principio nadie sospechó de Raúl, hasta que uno de ellos en una reunión hizo un comentario y entre todos comenzaron a atar cabos. Le cerraron las puertas de sus casas. “¿Qué clase de familia tengo, ah?, están envidiosos porque era el preferido de mami, CARAJO… Negarle un plato de comida a un hermano, cuán bajo se puede caer?”, pensaba Raúl.
Su vicio iba de mal en peor, tan pronto se despertaba, si es que podía dormir, tenía que beber porque su cuerpo se lo hacía saber. Uno de sus primeros síntomas fueron los temblores en las manos y a veces le parecía haber hecho algo, pero no estaba seguro de qué, era como tener el cerebro envuelto en una nube que no lo dejaba recordar con claridad.

Ya consumía alcohol constantemente, no lo podía evitar. El alcohol lo controlaba. A pesar de sus problemas, el entendía lo que le pasaba, pero por más que razonaba no podía dejarlo. Sabía que tenía que dejarlo sin embargo su voluntad era débil. Ya no bebía con los amigos, se apartó de ellos porque se sentía culpable por la cantidad que tomaba y porque le preguntaban de sus borracheras y solamente de que le mencionaran algo relacionado al alcohol lo hacía poner “furioso”. Comenzaron las lagunas de memoria, no recordaba dónde había estado ni con quién y qué había hecho, cada vez eran mayores en tiempo y en cantidad.

Sus familiares no sabían que había sido de su vida y tampoco estaban interesados. El arrendador del hospedaje hacía años que le había puesto sus cosas en la calle y había cambiado todas las cerraduras de su casa. El se puso violento y llamaron a la policía a la cual le hizo frente, así que lo encerraron por un tiempo. Cuando salió estaba desesperado. No tenía dinero, sin embargo tenía nauseas, vómitos, calambres y un dolor de estómago que lo partía en dos. Hacía un día que no comía pero no estaba hambriento, se sentía sumamente confuso. Su piel parecía rojiza y en su cara comenzaron a aparecer unas venitas rojas cerca de la nariz y en otras partes de la cara. Sus vasos estaban dilatados.

El alcohol atacaba permanentemente a su organismo y
eso le producía el cansancio que tenía, una acidez insoportable, a veces sudores por la fiebre e incluso los desmayos eran parte de su rutina diaria. Estaba literalmente en la calle. No podía comer pero tampoco tenía hambre, estaba tan desesperado que se prostituía a cambio de una caneca de ron. Cuando su cuerpo se lo permitía trataba de pedir dinero en el semáforo y cuando recogía lo que necesitaba, salía como una bala a conseguir ron.

Llegó el momento que ni siquiera podía pedir en la luz. Las alucinaciones eran terribles. Comenzó con la visión y terminaba hablando de ideas absurdas, inconexas y a veces reales pero sin relación entre sí. La fiebre era tan alta que explicaba su delirio. Temblaba, transpiraba y se agitaba pero a pesar de la fiebre no podía dormir. Sufría muchísimo, su angustia era auténtica y tenía pavor a sus alucinaciones que no lo dejaban en paz. Las bestias eran animales de fauces enormes que masticaban su cuerpo poco a poco, el dolor era grande y cayó en el suelo mientras los animales le seguían devorando el cuerpo, fue una convulsión la acabó con su miserable vida.

Alguien pasó por la placita y le pareció ver que el
borrachito se movía en la grama de una manera extraña, descontrolada, luego pareció apaciguarse y parecía dormido. Se acercó con miedo, a veces esa clase de gente era agresiva y no se dejaba ayudar. Una baba espesa chorreaba por de una de las comisuras de su boca, también olía a materia fecal. Cuando se acercó un poco más le pareció que ya no respiraba, su pecho no se movía. Por la avenida, un policía se acercaba en su motora y el señor le hizo seña. Lo puso al tanto de lo que pasaba, le explicó que lo que vio se asemejaba a una convulsión pero él no era médico. El policía no estaba seguro si todavía respiraba, realmente daba asco mirarlo. Se comunicó con el cuartel para que mandaran una ambulancia y refuerzos de patrullas, sabía que las iba a necesitar.

Ya los curiosos estaban arremolinándose alrededor del cuerpo.
Los autos invadían las aceras pero no era para ayudar si no para ver que escena morbosa ocurría. Todos se bajaban de los carros. El tapón comenzó de la nada, el flujo normal del tráfico se detuvo porque los vehículos en vez de transitar, iban pasando lentamente a ver si se estaban perdiendo algo, si había cadáveres, casquillos de bala y cintas amarillas de la policía, de todas maneras no se veía nada porque los curiosos con sus cuerpos tapaban la escena. Los bocinazos se sentían prolongados, con que uno apretara la bocina todos se contagiaban...  y se hacía una sola bocina general.  A lo lejos se escuchaban las sirenas de ambulancias y patrullas que trataban de hacerse paso entre los autos, la gente y las aceras llenas de carros. Eso fue lo último que se supo de Raúl, quien a sus cuarenta y ocho años estaba muerto.


No es que te vas a morir, es cómo vas a vivir


 La semana próxima vengo con la última parte de este artículo, para que sepan dónde buscar ayuda y lo único bueno que encontré en mi investigación sobre este tema. No se lo pierdan y ¡Japy Bloguin! Y ¡Que tengan un hermoso comienzo de la semana!



domingo, 13 de noviembre de 2011

La historia de Raulito, no dejes que te pase a ti…


“No es que te vas a morir, es cómo vas a vivir”.
Alianza para un Puerto Rico sin Drogas



"Tirado en las cunetas". Si había un fondo, este debía ser. ¿Cómo llegó a ese punto, a un mundo sin regreso, a una soledad abrumadora, a vivir sin hogar, a morir en vida; un ser inexistente para los peatones que lo ignoraban o lo miraban sin verlo. Los carros le pasaban por el lado y en verdad el tampoco parecía notarlos.

Barbudo, sin asear, con ropa que colgaba de su cuerpo endeble y tan sucia, que parecía que en forma permanente vestía de gris y es que en realidad habían perdido su color. El blanco de sus ojos, amarillo, del mismo color que su piel. La piquiña por momentos era terrible, por momentos era tolerable. A veces sus brazos se movían descontroladamente como si fuera una marioneta, sin embargo, no se veía quién era el que manejaba los hilos, ¿Los animales de sus alucinaciones, lo atacaban y el se estaba defendiendo? Hablaba sólo, con nadie en particular, no se sabía si era porque no tenía con quien hablar o su sistema estaba tan alterado que lo hacía escuchar diálogos que no existían más que en su propia cabeza.  A
veces peleaba, quién sabe contra cuál demonio. Los que solían pasar por ahí, se referían a él como “el borrachito”, no parecía agresivo y no molestaba a nadie. Su vida era una molestia solamente para el mismo y el miedo le hacía saber que estaba vivo.

Si no me hubieran contado su historia, no lo hubiera podido creer.  Solía sentarse en una placita de árboles nobles que le brindaban sombra y lo protegían del sol candente del Caribe. Dormía en un banco en esa misma plaza cubierto de cartones para protegerse del sereno. A veces, algún perro vagabundo buscaba su compañía hasta que se cansaba porque no había comida, el hambre lo hacía irse en busca de otros rumbos y también lo abandonaba… y el pobre Raúl se quedaba otra vez sólo sumergido en su mundo de pesadillas, desoladamente despierto.

Le tocó nacer en una familia de clase media, criado con todos los deseos que cualquier otro niño hubiera añorado, era el más pequeño de cinco hermanos. Cuando llegó al mundo sus padres ya no estaban en la edad de criar, tenían sus propios nietos y así fue como lo formaron, como otro nieto más, solo que él vivía con ellos.

Hasta que tuvo que comenzar la escuela, su mamá disfrutó muchísimo con él. Era como haber traído un cachorrito nuevo a la casa. Todo era felicidad, todo lo que Raulito hacía era una gracia, no importaba qué, todo se le festejaba. Cuando fue creciendo tenía rabietas y se podía pasar gritando sin ganas por media hora, tirando puños y patadas. Tratar de consolarlo, ponía el problema peor, pero los González, no parecían darse cuenta. Con un muchachito tan malcriado era imposible ir a un centro comercial o a un restaurante y se preguntaban qué estaban haciendo mal, si con sus otros hijos no recordaban haber tenido ningún problema. 


La ley era muy injusta atacando a los padres
que deseaban poner un poco de orden y permitiendo que otros con “tanta ley” contra el maltrato tiraran un bebé contra la pared porque lloraba un poco. Sin embargo, este no era el caso, realmente era un maltrato inverso, al dar demasiado y no poner ninguna disciplina. Mucho amor, adoración, dejando que Raulito hiciera lo que quisiera cuando quisiera, a los cuatro años todavía se comportaba como un bebé y los manipulaba como un hombre.

Hubo que ensenarle a ir al baño antes que cumpliera los cinco años porque la escuela no lo iba a aceptar con pañales y ese sí que fue un suplicio, tanto para la señora González como para el niño. El padre no se metía en ese tipo de menesteres porque él era hombre y los hombres no cambiaban pañales, no hacían biberones y mucho menos enseñaban a un niño a ir al baño.

Llegó la hora de ir a Kínder y en ese momento la señora González acostumbrada a no tener la obligación de mirar el reloj durante tantos años, sin cumplir horarios, entendió que su mundo había girado a 360 grados. Volvió a sus épocas de madre, a mirar el reloj,  a preparar desayuno que no siempre el muchachito quería comer, a llevar a Raulito a la escuela y a buscarlo, a hablar con las maestras y a recibir informes de calificaciones, a buscar teléfonos de otras madres porque no sabía con certeza si el niño traía apuntadas todas las asignaciones, con el agravante de que las otras madres que llevaban a sus niños a la escuelita pensaban que era ella la abuela de su hijo y no se puede negar que lo parecía. Representaba su papel de abuelita muy bien, porque en realidad lo era y cuando se levantaba a despertar al nene, cansada y sin ganas de levantarse, sin una gota de maquillaje y poniéndose lo que encontrara proyectaba su edad real y tal vez algo más. Todos los comienzos de año muchas mamás jóvenes, bien arregladas que posiblemente iban a su trabajo, le preguntaban si le ayudaba a sus hijos con el cuidado del nene, pero ya se había cansado y no les aclaraba la situación, era más fácil que pensaran que era la abuela…

Cuando comenzaron las asignaciones era la señora González la que se sentaba todas las tardes con Raulito y los malos ratos eran grandes, hasta que decidieron contratar un tutor. Lo curioso era que en la escuela y con el tutor el niño se portaba sumamente bien, era un chico inteligente y muy tranquilo.

Por fin se habían acabado las molestias del “High School” donde había que hacer caso a la “Misis”. La principal tenía el ojo aguzado y una nariz estilo águila, lo único que le faltaba era hacer el nido en un árbol alto, muy alto y de una vez quedarse allí.  “¡Qué mujer amargada! Esa era la razón porque la que era divorciada, si no había quien la aguante, peleando por tantas tonterías!”, refunfuñaba Raulito. “¿Por qué demonios había que llevar la camiseta del uniforme metido adentro del pantalón?” “¿Por qué las zapatillas tenían que ser negras completamente si unas con rayas rojas o blancas se veían muy bien?”
“¿Por qué había que entregar las llaves de los carros en la oficina y recogerlos recién antes de irse de la escuela?” “¿Por qué no se podía entrar con el celular a las clases?” “¿Por qué no se podía escuchar “reguetón”?” “¿Por qué se confiscaban gorras, celulares y iPods? ¡Eso era inconstitucional!” Aunque, Raúl, firmaba el reglamento de la escuela todos los años con todos sus compañeros y las reglas eran muy claras. Sin embargo, para Raulito era una vida muy restringida, él quería ser “un espíritu libre” y no se lo permitían. No veía la hora de entrar a la universidad. “¡Adiós uniforme, bienvenida libertad!”.

Los años pasaron, los González se ponían cada vez más viejos y cuando Raulito entró a la universidad todo empeoró. La señora González ya tenía 68 años y tanto ella como su esposo, con 73 años hacía tiempo que habían pasado la edad del seguro social pero así y todo tenían un buen pasar.

Un buen día, inesperadamente, el señor González no despertó. Su esposa no podía creer lo que había pasado, había quedado viuda con un muchacho de 18 años a quien era imposible controlar sin una figura paterna. Sus demás hijos prometieron ayudarla pero cada uno tenía su propia familia y sus propios problemas también, así que con el pasar de los meses, se les pasó la triste emoción de la muerte de su padre y la señora González quedó completamente sola, ahogada en su infortunio, como les suele suceder a todas las viudas.

Las reglas que trataba de imponerle a Raulito pasaban inadvertidas para el muchacho. La universidad se transformó en un punto de encuentro para hacer sociales y ver qué actividad se programaba para las noches. Comenzó a beber porque sus amigos lo hacían, se cortaba el pelo de manera estrafalaria, su ropa comenzó a cambiar porque necesitaba tener su propio “estilo”. En sus primeras salidas vio que los demás muchachos tomaban cerveza, a veces ocho, a veces diez y como él no estaba acostumbrado, se las bebía a la fuerza aunque le dieran nauseas. La presión de grupo era muy grande y él tenía un deseo muy grande de “pertenecer”. Con el tiempo comenzó a probar otros tragos que lo emborrachaban mucho más rápido y se ponía muy agresivo. Varias veces vomitó por la cantidad de alcohol que había tomado, hasta que se dio cuenta que eso no iba bien con su “imagen” y dijo “nunca más voy a llegar a este punto”,
aunque siguió bebiendo.

Pasaron los años, en su casa su mamá se cansó del estrés que le traía su hijo y ya no le preguntaba cómo iban sus estudios ni se ocupaba de poner ninguna regla, sabía que la situación se le había ido de las manos y que habían pasado por muchas peleas y todavía no había ningún indicio de una graduación. Raúl fue ganando terreno poco a poco y su mamá tenía problemas más importantes que atender. Su salud y su apariencia con 72 años mal llevados, se asemejaban a los de una mujer de ochenta largos. 


El último suceso que aconteció fue cuando comenzó a sentirse mal y cuando los estudios que le mandaron a hacer llegaron con el resultado positivo… a cáncer; no se sabía cuánto tiempo iba a vivir. Aparentemente, el cáncer estaba localizado y no había hecho metástasis; la operaron y con el tratamiento de radiación y quimioterapia sus hijos tenían fe de que la enfermedad entraría en remisión, sin embargo, los médicos no prometían nada y la señora era una persona mayor cuyas defensas no eran las mismas que las de una mujer joven.

Lo que Raúl hacía o dejaba de hacer nadie lo sabía, porque nadie se ocupaba. El se quedó en la casa porque su madre no podía estar sola con su enfermedad y necesitaba el cuidado de alguien que la atendiera, así que una de sus hijas se la llevó “temporalmente a vivir con ella” hasta que se recuperara. Raúl se quedó solo en la casa de sus padres y como estaba paga, con la pensión que había dejado el finado señor González alcanzaba para pagar agua, luz y los gastos de medicinas para la señora González, pero ya no para mantener a Raúl, que además no era un niño aunque sus actitudes se parecían a las de uno.

Raúl tuvo que buscar un trabajito y dejó la universidad. “No era su culpa, su papá se murió, su mamá se enfermó y lo dejaron sólo, tenía que trabajar que podía hacer”. ¡Pobre muchacho! La ambición de su vida era dedicarse a su placer personal. Con una casa para el sólo organizaba fiestas con “sus” amigos que eran tan vagos como él, el alcohol sobraba, las mujeres también y la juventud ocupaba la casa en los cuartos, en la sala y hasta en la cocina, hasta que la borrachera se les pasaba y descubrían que habían dormido en el piso, en el sofá y algunos con suerte en una cama. También la sorpresa era, ver junto a quién se despertarían.
Era un desastre total, Sodoma y Gomorra se quedaban chiquitas al lado del desmadre que vivía Raúl. Tan es asi que muchas veces los vecinos llamaban a la policía porque con ese alboroto y la música tan alta era imposible dormir. “¡La vida era grandiosa!” La casa se limpiaba de vez en cuando, por lo general cuando traían mujeres a la fiesta, pero habitualmente lo que había era un desorden infernal; platos con comida a medio comer, cajas de pizza vacías y a medio llenar, vasos desechables con licor y sin licor, botellas y latas de cerveza en el mismo lugar donde habían caído días antes y después venía el desorden en la cocina: una arrocera con las sobras de arroz de quien sabe cuándo, en remojo en el fregadero que alguna vez se iban a limpiar, ollas y sartenes con restos de aceite rancio y los topes de los muebles de la cocina llenos de migas de pan, latas de habichuelas abiertas, latas de salsa a mitad, cebollas podridas y cascaras también y mimes por doquier. En esos “counters” las hormigas hacían su propio festival y seguramente las cucarachas hacían lo propio por la noche. Irónicamente, lo único limpio era el zafacón con su bolsa plástica porque nunca se usaba. Los cuartos eran un desbarajuste total, la ropa estaba tirada en parvas por todos lados, sobre muebles, en el piso, entre la cama y la pared, etc. Las toallas y las sabanas nunca se lavaban y los baños tenían el mismo olor que una letrina abandonada.

Uno de los grandes panas (amigos) de Raúl, introdujo la mariguana a la casa.


Al comienzo fue para probar una sensación nueva, con el tiempo fue un hábito donde todas las noches se probaba mariguana de otra calidad y con diferentes métodos para no hacerlo tan aburrido. Iban a “capear” (comprar mariguana) a distintos caseríos de la ciudad, por las dudas no hubiera una redada.  Después de un tiempo algunos probaron con cocaína y algunos más con crack. “Cool”. A Raúl le daba miedo probar otras drogas porque sabía que se podía morir de una sobredosis, así que él seguía feliz con su mariguana, porque de fumar “la gloriosa mariguana, como su ídolo Bob Marley, nadie se había muerto”.  Estaba convencido que pronto iba a ser legal, como en California, que se podía conseguir con receta médica. “Si era usada para uso “medicinal” no podía ser tan mala”, pensaba él.

A todo esto la mamá de Raúl iba de mal en peor, su tumor había resultado ser muy agresivo y aunque los primeros estudios no lo habían demostrado, cuando la operaron, el cáncer ya se había regado silenciosamente a otro órgano. Aparentemente en ese momento, su cuerpo estaba ocupado por órganos sanos hasta que poco a poco, todos fueron infectados con células que luego se convirtieron en tumores, que la consumían. Ya los tratamientos no hacían el menor efecto porque lo que los médicos trataban de controlar por un lado, se disparaba por otro. Aunque sus hijos no se lo decían, sabían que la enfermedad estaba acabando con ella y después de tanto sufrimiento, a los 75 años, la señora falleció. 

Comenzaron los trámites de la herencia que no iban a demorar mucho, según los abogados, porque no había mucho para heredar, estaba la casa, unos chavitos (dinero, literalmente centavos) en el banco que se habían ahorrado con sacrificio y que contribuyeron a pagar los gastos médicos de la señora González y un terreno que se compró en su momento con el sueño de hacer una casa, que nunca se concretó.

Continuará...

No te pierdas esta historia, estoy segura que la continuación no es el fin que esperas... Hoy es 13 de noviembre, ya estamos a nada de Thanksgiving... y se nos ha ido otro año... Los espero el domingo que viene por aquí, por Bloggeando Vivencias ¡Japi Bloguin!